Las prácticas socialmente responsables y su impacto en las organizaciones

Actualmente las empresas se están dando cuenta de que el éxito no depende sólo de la obtención de utilidades, sino también de la contribución con sus colaboradores para hacer más competitivas a sus organizaciones y así enfrentar a la globalización. Para lograr esto, deben emprender acciones de responsabilidad social.

Los valores de la empresa son muy importantes a la hora de escoger bienes o servicios, por ello, la responsabilidad social es la carta de presentación que indica el compromiso de la organización con la sociedad y las comunidades; y esto es tan importante que algunas personas tienden a rechazar cualquier asociación con aquellas organizaciones que no se responsabilizan por el mundo y sus habitantes.

Impacto en las organizaciones
La responsabilidad social contribuye de forma positiva en la organización empresarial, pues aporta a la construcción del tejido social y a mejorar las capacidades de los ciudadanos. Algunos aportes para la organización son:

  • Mejora de la imagen pública
    Las empresas que demuestran responsabilidad social visibilizan sus valores corporativos y ganan reputación ante la sociedad y los clientes, el buen nombre de una empresa solo puede beneficiarse de las buenas acciones en su comunidad.
  • Mayor compromiso de clientes y empleados
    Las personas que se sienten respetadas y apoyadas en su trabajo suelen ser más productivas. Los empleados se motivan y desarrollan el sentido de pertenencia con la empresa y con su trabajo a través de estas oportunidades de desarrollo personal, por lo tanto, se convertirán en grandes embajadores de marca. Así mismo los clientes optan por acudir a los bienes y servicios de empresas con alta responsabilidad social.
  • Mayor conocimiento de la marca
    La responsabilidad social aumenta el conocimiento de la marca, y posteriormente, la adquisición de clientes potenciales, ya que existe mayor visibilidad de las acciones en la comunidad.
  • Ahorro de costos
    Muchos cambios simples a favor de la sostenibilidad ayudarán a reducir sus costos de producción.
  • Ventaja competitiva
    Adoptar la responsabilidad social empresarial ayudará a diferenciarse de la competencia al reflejar su compromiso social y ambiental.

Al participar en iniciativas de Responsabilidad Social Empresarial, las empresas tienen la oportunidad de mostrar sus valores fundamentales y generar confianza entre empleados y clientes.

Indra Dennys Landa Trujillo. (Mayo, 2018). Impacto de la Responsabilidad Social Empresarial en una Empresa. 2021, de Universidad Veracruzana Sitio web:
https://cdigital.uv.mx/bitstream/handle/123456789/48396/LandaTrujilloIndra.pdf?sequence=1&isAllowed=y

https://thomasgregandsons.com/impacto-de-la-responsabilidad-social-en-empresas/

Grupos de relación y cadena de valor

En el ecosistema de la responsabilidad social empresarial (RSE), los grupos de relación o stakeholders son un actor fundamental. Sin ellos, de hecho, ésta no se comprendería, ya que una gran parte de esa cultura de negocios surge a partir de tomar en cuenta las necesidades y expectativas de esos grupos.

Uno de esos grupos es el que integran las compañías que forman la cadena de valor de cada empresa, que pueden ser sus proveedores, distribuidores o subcontratistas. Además de ser un stakeholder al que las empresas socialmente responsables (ESR) deben atender, cada una de esas entidades económicas afecta, de manera positiva o negativa, la imagen y la reputación de la compañía a la que está vinculada.

En ese sentido, una ESR está obligada a preocuparse por el comportamiento de toda su cadena de valor, y si está social y ambientalmente comprometida, deberá definir estrategias para permea sus criterios y lineamientos de responsabilidad social hacia sus proveedores, distribuidores y subcontratistas, empezando por sensibilizarlos y estableciendo programas de acompañamiento, buscando desarrollar socios comerciales teniendo principios éticos y de corresponsabilidad social como la base de su relación.

Esto quiere decir que, a través de su cadena de valor, las empresas pueden ampliar su responsabilidad social y alcanzar un mayor impacto con el resto de sus grupos de relación, y con ellos mismos también. Contar con un programa de RSE que incluya a la cadena de valor hace la diferencia entre un impacto estrictamente local (sólo la empresa y sus públicos internos) y uno que alcance a la comunidad en la que se desenvuelve la compañía, y que puede extenderse hasta influir en toda la sociedad.

Existen diferentes instrumentos que han sido creados para fortalecer el desarrollo de la responsabilidad social en la cadena de valor en diferentes industrias y en los distintos giros comerciales. Entre ellos, podemos destacar el modelo desarrollado por el Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi),   que ofrece a las compañías grandes que cuentan con el Distintivo ESR®, un programa especial para promover la adopción e implementación de una cultura y una gestión de negocios socialmente responsable en las empresas que integran su cadena de valor, los cuales generalmente son micros, pequeñas y medianas.

El esquema permite a las empresas grandes invitar a un proveedor, distribuidor o subcontratista a participar en el proceso para obtener el Distintivo ESR®, en el mismo ejercicio que ésta, sin costo adicional para la empresa impulsora (la que invita) y exentando del pago de la cuota de inscripción a la empresa invitada para su proceso de postulación por el primer año. Es importante señalar que la ESR grande se compromete a apoyar y orientar a su invitada durante el procedimiento de adopción de la RSE y en todas las fases que implica buscar ostentar este sello.

De hecho, en estos días está abierta la convocatoria del Cemefi y AliaRSE para participar en el proceso de postulación para obtener el Distintivo ESR®, en 2022, para las empresas grandes, que son las que pueden patrocinar a las compañías de su cadena de valor para participar en el mismo ejercicio. Las inscripciones estarán abiertas hasta el 30 de noviembre. La información completa sobre el proceso y el programa de cadena de valor puede consultarse en la página electrónica www.cemefi.org/esr/.

Paradigmas de la Responsabilidad Social Empresarial

La Responsabilidad Social Empresarial (RSE) es un concepto muy amplio, que busca describir las acciones y esfuerzos que realiza una organización, con la finalidad de tener un impacto positivo en su entorno.

Durante los últimos años, la RSE se ha convertido en un tema mundial, el cual ha adquirido mucho auge, instalándose en la agenda de la mayoría de los gobiernos, de las empresas y de la sociedad civil.

Pero, ¿por qué la RSE ha adquirido tanta fuerza? El acceso que tenemos a una cantidad de información inimaginable ha derivado en que la ciudadanía sea más demandante y exija, a las empresas, comprometerse a devolver al planeta, un poco de lo que le quitamos diariamente con nuestras acciones.

Sin embargo, en ese camino de construcción de un desarrollo sostenible para todos, en diversas ocasiones se pierde de vista la importancia de adoptar la RSE, como una forma de gestión integral, en la cual, realmente se trabaje por perdurar a lo largo del tiempo, sin agotar los recursos a los que tienen derecho las siguientes generaciones.

Por ello, es de vital importancia entender que, la Responsabilidad Social Empresarial, hace referencia a situaciones donde la empresa se compromete y cumple acciones que favorecen el bien social, más allá de los intereses de la empresa y principalmente, más allá de la normatividad vigente.

Además, es necesario comprender que la RSE no es una acción filantrópica que realizan las grandes corporaciones para deducir impuestos, sino que se trata de una estrategia integral, cuyo objetivo principal es impactar positivamente a los diversos grupos de interés, desde los clientes y colaboradores, pasando por los gobiernos, los inversionistas y accionistas, los distribuidores y proveedores, hasta llegar a la competencia, la comunidad y las generaciones futuras, entendiendo que sólo construyendo una fuerte cadena de valor dentro de la empresa, se logrará ser rentable con el paso de los años.

Por otro lado, también es necesario eliminar el paradigma de que la RSE únicamente aborda los temas verdes y medioambientales, pues cuando una empresa realmente opera con un enfoque de Responsabilidad Social, buscarán marcar nuevos estándares para su industria y para el sector corporativo en general, dejando de lado las acciones aisladas con matices simplemente sociales o encaminadas a mejorar su reputación, y buscarán diseñar e implementar, una planeación estratégica que los beneficie en temas sociales, económicos y ambientales, sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades.

En resumen, es importante eliminar los paradigmas que dictan que la Responsabilidad Social Empresarial, únicamente es viable para empresas con grandes ventas, o que es sinónimo de marketing con causa; una moda pasajera o acciones que se reducen a filantropía. También será necesario eliminar las creencias que señalan que la RSE es un gasto para la empresa, que no es efectiva o que es muy costosa para las pequeñas y medianas empresas.

Por el contrario, con el objetivo de que siga tomando fuerza en el mundo, y cada vez más personas y empresas, de todos tamaños, la implementen como parte de su filosofía y su ADN, será necesario reforzar que la RSE sí es un sistema de gestión integral, que permite, a las empresas, implementar políticas y estrategias que contribuyan al fortalecimiento de su cadena de valor.

Finalmente, valdrá la pena recordar que la RSE permite evaluar los riesgos, oportunidades e impactos en temas sociales, económicos y ambientales, con cada uno de sus grupos de interés, con el objetivo de garantizar su rentabilidad a lo largo del tiempo.

El compromiso del sector empresarial con la sociedad en tiempos actuales

Es una estrategia empresarial que implica el compromiso de las empresas, a través de la aplicación sistemática de recursos, para respetar y promover los derechos de las personas, el crecimiento de la sociedad y el cuidado del medio ambiente. En este sentido, los esfuerzos se deben orientar en lo que las empresas pueden hacer, y no en lo que deben hacer. Se trata de oportunidades para generar acciones sociales y no de obligaciones. Este compromiso se traduce en acciones que buscan el beneficio de todos: accionistas, colaboradores, proveedores, distribuidores y la comunidad en su conjunto, alcanzando un mejor desempeño, sostenibilidad y optimización del entorno. 

Es importante el compromiso del sector empresarial con la sociedad no se trata de un comportamiento altruista realizado por la empresa; ni una herramienta de publicidad para mejorar su imagen. Se trata de una gestión en la que incorpora las preocupaciones de la comunidad como parte de su estrategia y asume el acuerdo de responder por sus acciones de manera transparente. 

 

El sector empresarial ante la sociedad en México 

Es importante la investigación y análisis sobre la RSE, además de intercambio auténtico y réplica efectiva de la experiencia exitosa de las empresas. Así también es necesario que por parte de los protagonistas de la RSE exista una mirada autocrítica para pregonar con acciones los que se dicen ser socialmente responsables. 

De la misma manera, la RSE en México se considera no sólo como donaciones filantrópicas, también como una estrategia de marketing o estrategia política y pero no como la estrategia importante para transformar a las empresas en agentes de cambio social. 

 

El compromiso del sector empresarial durante la pandemia 

En momentos como el que actualmente atravesamos, debido a la pandemia, las acciones que defina cada organización, pueden tener grandes impactos en la comunidad, y, sobre todo, ayudar a distinguir a las empresas socialmente responsables de aquellas que solo dicen serlo pero no lo demuestran cuando la situación lo requiere. 

Cuando cada organización sea capaz de definir cómo puede, a través de sus operaciones y su talento, aportar algo en esta etapa de la contingencia sanitaria, será cuando, verdaderamente, genere valor para su negocio, pues hará lo que realmente sabe hacer y, además, contribuirá al bien común. 

Una apuesta al futuro. ¿Qué consecuencias podríamos evitar con acciones responsables como organización e individuos?

El desarrollo de una sociedad depende de las acciones que los ciudadanos realizan día con día; sin embargo, no todos los actos que llevamos a cabo generan un impacto inmediato, pues en cuestión de días o meses se pueden observar las consecuencias. ¿Alguna vez has pensado en alguna decisión que tomaste hace varios años y provocó que estés en el lugar que ocupas ahora? Algo así ocurre con las acciones socialmente responsables, ya que nos ayudan a llegar al bien común, donde las generaciones futuras no vivan las deficiencias que nosotros en el presente vivimos. 

Ser responsables de todas las acciones que realicemos es el primer paso. Aceptar que no debemos ser parte del problema y pensar desde un enfoque empático lo que las demás personas necesitan para cubrir sus necesidades básicas, lo que yo necesito, lo que tengo y lo que puedo aportar para que terceras personas también lo tengan. Partir desde los principios y valores personales nos ayudarán a llevarlos a lo empresarial y apoyar desde nuestras posiciones a quienes lo requieren. Fomentemos la subsidiariedad y la solidaridad con los que menos tienen y con las generaciones futuras. 

No intentes realizar todas las acciones posibles para apoyar a la sociedad. Delega y fomenta que todos participen para un bien colectivo, de lo contrario, el día en que dejemos este planeta, nadie podrá seguir nuestros pasos y lo que logremos, será poco a poco desplazado. Participa e impulsa liderazgos en tu comunidad y la responsabilidad social de tu propia empresa. Ser empresario implica ser líder, asume tu compromiso. 

Apoya en la estabilidad emocional de los que te acompañan en tu proyecto de vida. Recuerda que como Don Lorenzo Servitje decía: “Los colaboradores van a la empresa para ganarse la vida y dejan ahí su vida”. Evitemos un futuro con colaboradores que no tengan sentido de pertenencia, que no se sientan valorados y por ende no puedan ver con buenos ojos a tu empresa. Ocúpate en saber cómo piensan tus colaboradores, cuáles son sus aspiraciones. No sólo tú y los tuyos, promueve que todos vayan juntos tomados de la mano. 

Incentiva y fomenta el emprendimiento y extiende la mano a tus proveedores y distribuidores con menor tiempo en el mercado que tú, de esta manera impediremos que la economía no dependa de los mexicanos y el dinero pueda circular dentro de nuestro país para generar más y mejores empleos. Sé justo en tus acuerdos y cumple con tus compromisos. Trata a tus proveedores como colegas empresarios y como iguales. Trata a los demás como quieres que te traten a ti. 

Exige y participa en el cumplimiento de las leyes, de esta forma el gobierno sabrá que tiene observadores, pero también aliados para luchar por el bien común de la sociedad. Evitemos una comunidad desunida que tome decisiones que afecten a las partes. El evadir responsabilidades no te hace un buen empresario ni a ellos buenos funcionarios. Asumamos las consecuencias de lo que hacemos y de lo que dejamos de hacer. 

Tomar en cuenta a tus socios puede aportar gran valor a la empresa. No permitas que el egoísmo fracture relaciones como estas, ya que en un futuro puede traernos problemas más serios de lo que pensamos. Llega a acuerdos donde todos se apoyen y se desarrollen, pues tomados de la mano y juntos se logran mejores resultados. 

Identifica todos aquellos procesos que afecten al planeta, recuerda que estas pequeñas acciones pueden mejorar la vida y generar un valor agregado. Tu ejemplo innovador influye en las futuras generaciones. Piensa y responsabilízate de las consecuencias ambientales de lo que haces o dejas de hacer. Cambia antes de que tengas que hacerlo. 

Si te interesa conocer más sobre acciones basadas en los principios y valores que aportan al crecimiento de la sociedad desde las decisiones empresariales, visita https://coparmex.org.mx/category/7×7/ y comparte con tu comunidad el capítulo que más promuevas como empresario.

La RSE como medio para llegar al bien común

La sociedad es un conjunto de individuos. Todos juntos formamos una sociedad, es por ello que de nosotros, depende la situación en la que nos encontremos. Tal vez genere un poco de dificultad imaginar una comunidad donde todas las personas tengan lo que necesitan y lo que desean gracias al apoyo de terceros. Esto ocurre porque dentro de la individualidad, la falta de empatía y buscar a toda costa el bienestar propio, se vuelve una escuela que la misma sociedad te enseñan, lo que queremos decir es, la falta de valores como la empatía, hace que el ser humano se hunda por sí mismo.

México tiene una cultura inigualable, forjada ante las tradiciones y las costumbres que parten desde el núcleo familiar. Desde pequeños, nos enseñan a velar por los intereses individuales y los del grupo, nuestra familia. Sin embargo, con el paso de los años o me gustaría llamarlo, con el paso de las experiencias, vamos perdiendo la empatía que se nos ha inculcado. Incluso un saludo amistoso puede mejorar el día de alguien. Esos niños de antes algún día se convierten en adultos que educarán a futuros adultos, pero que en la actualidad, son los protagonistas de la situación de la sociedad.

Es importante satisfacer nuestras necesidades. Velar por nuestros intereses y buscar lo que nos haga feliz. Ser una persona plena y en armonía. Cuando estamos conectados con nosotros mismos, con lo que queremos y con lo que no, con lo que podemos permitir y lo que definitivamente no, nos volvemos conscientes del respeto hacia nuestra persona y que por ende, también debemos darlo hacia otros. La empatía, juega un rol muy importante, ya que pensar en la situación de la otra persona y como una decisión tuya, puede afectarle a terceros, es el comienzo de un acto solidario en el que no se ignora el ambiente donde vivimos, y que se encuentra en total consciencia que las elecciones diarias que realizamos, impactan a otras personas, olvidemos si el impacto es grande o pequeño, desde que existe una consecuencia, eres responsable de ella.

Piensa por un momento en una decisión personal que tomaste hoy mismo, ¿en qué pudo impactar esta acción a otra persona?, sí compraste un producto, generaste ingreso a una empresa que pagará un sueldo, sí elegiste caminar y no utilizar un medio de transporte, le diste a tu cuerpo un movimiento que favorece a tu salud cardiovascular, sí hoy decidiste platicar con una persona más tiempo, probablemente tú llegarás tarde o le hiciste el día por algún cumplido. ¿Ya pensaste en tu actividad qué hoy generó un impacto?, ahora multiplica todas esas decisiones por los millones de mexicanos que habitamos en este país. Las consecuencias de nuestras acciones siempre tendrán repercusión, sean positivas o negativas, por ello la importancia de trabajar en conjunto para buscar satisfacer las necesidades de todos y a mayor medida los deseos.

El trabajo en equipo nunca ha sido fácil, sobre todo cuando debes hacerlo con personas que no conoces, pero eso se puede remediar, lo que en ocasiones no tiene arreglo, es el egoísmo que suele invadirnos con los cuestionamientos ¿y por qué yo no, y él sí?, ¿y por qué yo, sí alguien más puede hacerlo?, el temido ¿y por qué yo? Sí te has encontrado con alguna persona así o tú eres una de ellas, te contestamos. Tú porque eres un ciudadano que convive en esta sociedad, tú porque eres una persona que necesita de los demás tanto como ellos de ti, tú porque tienes las capacidades y alguien está confiando en ti para hacerlo, tú porque a diferencia de los que no quieren hacerlo, eres una buena persona, que fue inculcado bajo los valores familiares de buscar el bien común del grupo y en caso de no haber tenido esa filosofía, no te preocupes, también estamos para romper patrones. Apoyar a tu prójimo no es un acto de débiles, es un acto de valientes, porque aun sabiendo que probablemente no recibirás nada a cambio, decides dar lo mejor de ti.

Piensa en todas las acciones que has realizado y que se suman al bien común, ceder el asiento, controlar tus emociones, brindar tu apoyo, darle tu tiempo a alguien, recoger basura o esperar a casa para tirar la tuya, sonreírle a alguien, dar un detalle, generar empleos, cuidar de tu empleo, cuestionar sí los métodos, procesos o sistemas realmente funcionan o buscar una alternativa más oportuna. Todos y cada uno de esos detalles, hacen siempre la diferencia. Formemos una mejor sociedad ahora, para que en un futuro podamos darles a los nuevos adultos un ejemplo de cómo es posible trabajar con desconocidos para encontrar el bien común.

La RSE y la utilidad

Apoyar al círculo que te rodea, evitar problemas sociales y medioambientales, crear una cultura de prevención y no de corrección, son unas de las tantas consecuencias positivas que aporta la Responsabilidad Social Empresarial, sin embargo, estos no parecen suficientes beneficios para algunos empresarios. Tomar conciencia y aportar a la mejora de la sociedad no sólo consiste en dar, también en recibir. Cualquier decisión conlleva a un resultado que puede impactarte de forma positiva o negativa, la RSE genera un cambio positivo a la sociedad y tus stakeholders pero, ¿cómo benefician las acciones socialmente responsables a los empresarios?

Cuando hablamos de utilidad, generalmente el primer significado que recurre a nuestra mente es el uso que podemos darle a algo. Hemos reflexionado anteriormente sobre el impacto que genera la RSE en la sociedad, para qué nos ayuda y cómo podemos ejercerla. En esta ocasión analizaremos cómo repercute en la utilidad realizar acciones socialmente responsables.  Antes de comenzar, imagina que la empresa funciona como un engranaje, donde todas las áreas están conectadas y dependen unas de las otras para su correcto funcionamiento, de esta manera también funcionan los beneficios que se generan sí tu empresa es socialmente responsable.

Mayor productividad

El apoyo a tus colaboradores genera una mayor productividad, ya que los haces sentir parte de la empresa y reconoces su labor dentro de la misma. Cuando tenemos un gran índice de productividad, los colaboradores realizan sus tareas con mayor eficacia e incluso felicidad, ¿has escuchado la frase “amo lo que hago”?, busca que tus colaboradores amen el lugar y las tareas que realizan, que se sientan importantes ya que sí ellos no estuvieran desempeñando esa labor, alguna parte de la empresa no funcionaría como ahora lo hace. Al capacitarlos generas capital humano preparado y con herramientas intelectuales para hacer frente a cualquier reto que se les asigne, tienden a generar nuevas ideas para ejecutar sus deberes y hacerlo de una forma más eficaz. Recuerda que debes cuidar a tus colaboradores y así ellos cuidarán de tu negocio.

Credibilidad.

Las generaciones de ahora, buscan algo más allá que satisfacer sus necesidades con el primer producto que les agrade, las cosas han cambiado y cada día los consumidores se preocupan más por adentrarse en el mundo de la empresa, esto quiere decir que se informan sobre las decisiones que cada una toma con respecto al impacto social, económico y medioambiental que el consumir esas marcas puede generar. La credibilidad será uno de los mejores resultados que te dará la Responsabilidad Social, ya que genera un acercamiento y una relación de confianza consumidor – empresa, esto se debe a que el consumidor estará consciente que al adquirir esos productos, está apoyando a la generación de empleos en comunidades, que los residuos de ese producto no generan tanta contaminación o que la empresa apoya a personas en situación de vulnerabilidad con una parte de las ganancias. La RSE también cuida tu imagen y explica a tu mercado quién eres realmente. Cuida siempre tus productos, marketing y procesos, ya que sí en cualquier momento tus acciones contradicen lo que tu comunicación les dice a tus consumidores, la credibilidad se romperá en un breve instante y para tus clientes, te volverás como una de las tantas empresas que por sí solas se han puesto la soga al cuello. En caso contrario, la credibilidad te llevará al siguiente beneficio, el posicionamiento.

Posicionamiento.

El posicionamiento no es nada más que el lugar que ocupas en la mente de tu consumidor. El nivel de preferencia que tienes ante otras marcas y/o productos que ofrecen lo mismo que tu empresa al mercado y esto, se logra a través del marketing y como mencionamos anteriormente, la credibilidad que generas hacia el consumidor. Cuando la empresa se convierte en una de las favoritas en el mercado y sus productos son los más elegidos, se debe al reconocimiento, al amor a la marca y a los pensamientos que el consumidor tiene sobre la misma. Si tu empresa es socialmente responsable, se tiende a crear una simpatía entre el consumidor y esto influye en su decisión de compra. Tener un buen posicionamiento, incrementa las ventas de la empresa, por tanto, la utilidad aumenta.

Sin hablar de temas contables, podemos demostrar que la Responsabilidad Social Empresarial nos aporta muchos más beneficios de los que se pueden ver a simple vista. Los mencionados anteriormente, son la punta del iceberg y podemos encontrar muchos otros, como la creación de nuevas tecnologías que contaminen menos, estas suelen ser una inversión fuerte que genera ahorros a largo plazo o las capacitaciones, cursos o apoyos en obtener grados a tus colaboradores, su conocimiento e ideas, pueden ser compartidas para generar una mejora continua dentro de la empresa. La RSE hará que tu utilidad sea tangible e intangible, pero siempre habrá un retorno que te favorezca.

La RSE bajo la perspectiva individual

La Responsabilidad Social Empresarial, se puede definir por el conjunto de acciones y decisiones que una organización ejecuta con la finalidad de buscar el bien común y mejorar las condiciones de vida de sus stakeholders. Sin embargo, ¿Qué es un conjunto sin partir de lo individual?

Antes de formar parte de un grupo, nos encontramos nosotros en el centro como individuo. Diariamente tomamos cientos de decisiones, unas sencillas y otras más complejas que requieren un nivel de análisis mayor y con ello, podemos estar de acuerdo que la toma de decisiones conlleva consecuencias que pueden generar beneficios o efectos negativos y sea cuál sea el resultado, lo más importante es asumir la responsabilidad de las consecuencias.

Por mucho tiempo, hemos convivido entre grupo, rigiéndonos sobre las decisiones que la sociedad en general toma, sin embargo, no nos percatamos del impacto que una pequeña o gran decisión propia, puede generar a terceros. De esto parte la Responsabilidad Social, me hago responsable de las decisiones que tomo y asumo los retos que esto conlleva, además, analizo cada escenario como resultado de mi elección y me pregunto, ¿podría yo hacerme cargo de esa situación?, un claro ejemplo de lo mencionado, es el  problema más común que nos enfrentamos, la basura en las calles, muchas personas no hacen consciencia de la consecuencia de arrojar residuos, además de la contaminación, la basura desencadena inundaciones al obstruir las coladeras, y aun así, las personas se preguntan por qué pasa e incluso se molestan sí esto les afecta, pero ¿se preguntaron al tirar basura en la calle, sí serían capaces de hacerse responsables de la consecuencia?, es difícil creer que exista alguna persona que le guste las inundaciones.

Así como el ejemplo de la basura en las calles, hay muchos más que impactan no solo el medio ambiente, también a tu comunidad, familia, amigos, compañeros de trabajo e incluso personas que tal vez no conozcas. Es por esto que la Responsabilidad Social nace de uno mismo, parte de reconocer que existe una problemática o situación que debe ser resuelta de la mejor manera posible y que la elección, debe impactar a menor o mayor medida posible a tu círculo. Otro ejemplo de elecciones, consecuencias y responsabilidades, son las elecciones para elegir a nuestros gobernantes. Como ciudadano, tienes la responsabilidad de ejercer tu voto de forma inteligente, informada y pensando en el bienestar del país (esto genera un bien común), pero sí tú como otros ciudadanos, decide no salir a votar, tu decisión ha sido no dar tu opinión, no externar tus preferencias y ello conlleva a que otras personas decidan por ti, ¿estás dispuesto a respetar la decisión que otras personas tomaron, aunque esta no sea de tu agrado? , no podemos dejarle la responsabilidad de uno a otros, no podemos culparlos de las consecuencias que nosotros mismos hemos provocado, porque desde decir un no, ya decidiste y ya impactaste a tu alrededor. Esto mismo ocurre cuando llevamos estas elecciones a tu empresa, la forma en la que ejerces tus principios y valores, son un reflejo de lo que tú en lo individual realizas consciente o inconscientemente durante tu rutina diaria.  Recuerda que antes de colocarte una etiqueta de empresario, jefe, líder, colaborador, compañero, pareja o hermano, eres un individuo que tiene autonomía e independencia y que aprender a guiar tus decisiones básicas, te ayudarán a ser más resiliente cuando tengas situaciones personales o laborales más complejas.

Aprendamos a hacernos cargo de nuestra suma o resta que aportamos a la sociedad, busquemos mejorar y no señalemos cuando se busquen responsables, porque recuerda que a mayor o menos medida, todos somos formamos parte para la solución o incremento del problema.

La responsabilidad social empresarial tras la pandemia

Nunca antes había sido tan importante preguntarse los “para qué”, quizá porque las reflexiones habían sido dejadas a los académicos o teóricos de la economía. Sin embargo, la pandemia del Covid ha obligado a las empresas a regresar a su origen, enraizado en el más puro sentido social.

La actual crisis exige respuestas rápidas, pero no por ello superfluas. Hay que recordar la frase de Henry Ford: “un negocio que no hace algo más que dinero es un negocio pobre”. Sin duda, esto plantea un punto de partida, pero no marca una ruta.

La responsabilidad social empresarial (RSE) ha sido un concepto revolucionario desde sus inicios, porque cuestiona la operación de la empresa, sus “para qué” y sus “cómo”. Sin embargo, si ha habido alguna guía para avanzar hacia una empresa que aporte a la sociedad gracias a la cual existe, es la responsabilidad social.

Así que, aquellas empresas que encontraron en el ejercicio de la responsabilidad social un camino hacia el liderazgo, tienen una ventaja competitiva sobre los millones de otras que postergaron su implementación.

El mundo, la sociedad y la economía cambiaron vertiginosamente en 2020. Ahora las empresas tienen que identificar y responder, al mismo tiempo, las nuevas demandas sociales y las nuevas prioridades de los consumidores. La RSE ya no es más una tendencia que se puede elegir seguir o no, es la brújula empresarial a partir de 2021.

En la coyuntura mundial, la crisis es la constante. Siendo los principios de responsabilidad social, la ética empresarial, la vinculación con la comunidad, la sostenibilidad y la calidad de vida en la empresa; hoy se fortalecen y su interconexión es más clara que nunca. No hay un proceso de resignificación, sino nuevas prioridades en cada uno de estos ámbitos.

El mercado laboral ha cambiado las reglas del juego y el modo de brindar calidad de vida en la empresa. ¿Cuál será ese valor agregado, cada vez más intangible, en un espacio laboral virtual? ¿Hasta qué punto los esquemas de trabajo híbridos, combinados con horarios flexibles representarán productividad para las empresas, y en qué momento se convertirían en un riesgo de seguridad al facilitar que los colaboradores trabajen al mismo tiempo para la competencia?

En términos de sostenibilidad, no habrá cabida para aquellos que no se comprometan con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Es necesario  que las empresas volteen hacia la economía circular. Sin embargo, la convicción de su pertinencia no trae consigo soluciones en la gestión de negocio. La necesidad de construir alianzas entre empresas ha dejado de ser una utopía para convertirse en la única posibilidad real de caminar hacia un mundo más sostenible; que brinde oportunidades para todos.

Sobra argumentar lo importante que ha sido en los últimos meses la vinculación de las empresas con su comunidad. Volcaron sus presupuestos en acciones filantrópicas con las que se pudieran paliar las necesidades de miles de personas; pero, en términos de sostenibilidad, el modo de relacionarse con los sectores más desfavorecidos tiene que ser diferente en la postpandemia.

El Covid ha resultado ser un gran maestro en la democratización de las problemáticas y en la búsqueda de soluciones. Los grupos minoritarios encontraron oportunidades de negocio, se vincularon entre sí y encontraron su propio espacio en pequeños mercados. Queda claro que, a la par del cierre de miles de empresas, nuevas iniciativas se abren paso en una economía  que avanza aceleradamente hacia la transformación digital.

¿Cuál será la ética empresarial, socialmente responsable, ahora que aumentará la automatización de procesos, funciones y puestos de trabajo, generando despidos masivos de colaboradores, y trayendo consigo otras crisis sociales? La innovación tecnológica tendrá que ir de la mano de la responsabilidad social. Luego de la pandemia, la RSE seguirá siendo la brújula para las empresas, el norte que les permitirá redescubrir sus “para qué”, sin perder el rumbo.

La responsabilidad social empresarial para todos, ¿cómo adoptar prácticas socialmente responsables sí mi empresa es una pyme?

En la actualidad, hablar sobre la Responsabilidad Social Empresarial se ha ligado como un término que únicamente las grandes empresas deben ejecutar, ya sea por recursos económicos, tiempo o por el concepto de que estas son las que tienen la responsabilidad de realizar buenas prácticas por el gran impacto que genera la producción en masa. Cuando, en realidad, el compromiso es de todos los que ejecutamos actividades comerciales, desde la compra o venta de productos y/o servicios que requieran recursos de la tierra y que, a la vez, la producción de estos, generen un impacto social, ambiental y económico sin importar la escala de producción.

Es importante considerar que las pequeñas y medianas empresas no tienen los mismos recursos –tangibles e intangibles- que una gran empresa puede tener, sin embargo, existen prácticas básicas que acercan al microempresario a realizar acciones socialmente responsables.

Compromiso con tus colaboradores.

No todo es buscar un fondo de la empresa para realizar grandes donativos. Para comenzar, puedes cumplir con tu obligación como patrón de darle a tu público interno un trato justo, estar dentro de los estándares de la ley y otorgarle a tus colaboradores las prestaciones que les corresponden, proporcionarles herramientas de trabajo de calidad, capacitarlos para su desarrollo humano dentro y fuera de la empresa. Con estas acciones verás que tu clima laboral mejorará y el nivel de productividad incrementará.  Cuida de ellos y ellos cuidarán de tu negocio. Implementemos acciones sobre los valores humanos y el Bien Común.

Inclusión.

Las pequeñas y medianas empresas son las mayores generadoras de empleo en México y por ello es importante que existan políticas de inclusión que no discriminen por género, creencias, preferencias sexuales, edad o condiciones médicas. De esta manera podrás apoyar a la sociedad para que tenga mayores oportunidades laborales, que su voz sea escuchada y tomada en cuenta, así podrás incrementar el nivel de profesionalismo dentro de tu empresa.  Demuestra que lo importante es el saber hacer. Vivamos los valores del Respeto a la Dignidad, Inclusión y Empatía en nuestras decisiones diarias.

Escucha a tu comunidad.

Conoce las necesidades de tu comunidad y apóyala en lo que esté a tu alcance. Trabaja de la mano para erradicar problemas que puedan afectar la colonia o la zona donde se encuentra tu empresa. Aplica la solidaridad y empatía con todos y hazles saber que cuentan con tu apoyo para exigir y trabajar por las mejoras de la localidad. Busca el bien común y reconoce que tus consumidores y colaboradores son la base del funcionamiento de tu empresa. Incorporemos en nuestra empresa y en nuestra participación social los valores de Solidaridad y Subsidiariedad.

Detecta el daño que tus operaciones hacen y sé consciente de ello.

Aunque la producción de tus productos y servicios no sea tan elevada, debes considerar que cualquier acción que realicemos día con día conlleva un impacto a los agentes de nuestro entorno, ya sea positivo o negativo. Detecta todas aquellas actividades que generen algún daño a tu comunidad, al planeta y a tus colaboradores, crea estrategias que puedan minimizar ese impacto o en su medida, innovar tus procesos para que sean menos nocivos. El tamaño de la empresa no justifica ignorar los problemas que entre todos generamos. Promovamos la innovación y la sustentabilidad para generar valor.

Es mejor comenzar con pequeños pasos a nunca empezar. Todas las acciones suman y lo que se deja de hacer, resta. Rompamos el mito de que solo las empresas y el gobierno, por ser entes grandes, tienen la responsabilidad de mantenernos a salvo de nuestras propias decisiones. Todo comienza desde uno mismo, educa a todos los agentes que interactúan con tu empresa y así podrás hacerlos partícipes de un enorme cambio. Si las PYMES generan son la base de la economía y consumo mexicano, ¿seguirás pensando que no es responsabilidad tuya?

¿Sabías qué?

El 87.3% de la población ocupada en las PyMEs recibe alguna prestación, mientras que el 76.0% recibe servicios de salud y otras prestaciones.

¿Sabías qué?

Durante 2018, en promedio, las PyMEs invirtieron 181 mil pesos en temas de capacitaciones, actividades recreativas, becas, equipo, uniformes, entre otros conceptos relacionados.

¿Sabías qué?

El 26.5% de las mujeres en la población ocupada se encuentra trabajando en una PyME.

El 27.3% de los jóvenes (personas menores a 30 años) dentro de la población ocupada se encuentra trabajando en una PyME.